España vuelve a consumir combustibles como antes de la Covid: la gasolina crece un 21% y el queroseno toca niveles récord

España vuelve a consumir combustibles como antes de la Covid: la gasolina crece un 21% y el queroseno toca niveles récord

Observatorio de la Energía

España vuelve a consumir combustibles como antes de la Covid: la gasolina crece un 21% y el queroseno toca niveles récord

La demanda de derivados de petróleo crece más de un 4% en el último año.

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España avanza en la carrera por la descarbonización, pero con el depósito todavía cargado de combustibles. En 2024, nuestro país ha consumido prácticamente los mismos niveles de productos petrolíferos que antes de la Covid-19: 59,58 millones de toneladas.

Se trata de unas cantidades muy similares a las de 2019 (59,75 millones de toneladas) y un 4% superiores a las de 2023 (57,09 millones). Así lo desprenden los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores) de 2024, publicados este jueves.

Si bien la electricidad en España es más verde que nunca en 2024 las plantas eólicas, fotovoltaicas e hidráulicas produjeron un 56% del total—, los productos petrolíferos son la energía primaria que sustenta la mayor parte del consumo en el país.

Según los últimos datos del Ministerio de Transición Ecológica, relativos a 2023, los derivados del petróleo cubren el 45,8% de la demanda energética, frente al 17,5% que ocupan las renovables y el 21,9% que representa el gas natural. De hecho, en 2023 estos productos aumentaron su peso con respecto al año prepandemia, cuando representó un 44,6% del total.

En el último lustro, España ha experimentado un cambio sustancial en su estructura de consumo. La demanda de gasolina se ha disparado un 21%, desde 5,4 millones de toneladas hasta 6,5 millones. Mientras, los gasóleos han caído un 5% (hasta 28,8 millones de toneladas).

Cabe apuntar que en este periodo, los consumidores han visto cómo los precios de la gasolina 95 y el diésel A se han incrementado un 16%. Esto quiere decir que llenar el depósito medio de un automóvil cuesta al consumidor entre 11 y 12 euros más.

"El consumo de los combustibles de automoción (gasolinas y gasóleos), tras el ligero descenso en 2023, presenta un incremento del 2,2% anual [...]. En 2024 aumentan tanto los gasóleos (+0,7%) como las gasolinas (+7,5%), que por cuarto año consecutivo ganan peso en la estructura del consumo de combustibles de automoción (23,0%)", dicen desde Cores.

Los querosenos (que comúnmente se usan como combustible de aviones) crecen desde 2019 un 7%, hasta 7,4 millones de toneladas. "Por primera vez, los querosenos superan los 7 millones de toneladas consumidas en un año, marcando un máximo de consumo y alcanzando el mayor peso en la estructura (12,4%) desde que se dispone de datos", destaca la corporación. También se incrementan los fuelóleos (que usan barcos e industria), con un alza del 4% (hasta 8,6 millones de toneladas).

En este periodo, la mayor caída de demanda la dibuja el gas licuado de petróleo (GLP) o autogás, usado en coches, calefacción y cocina. Aunque el consumo de este combustible ha aumentado en los últimos años, alcanzando 2,1 millones de toneladas en 2024, todavía dista de los registros de 2019 (2,4 millones). Desde el periodo prepandemia se ha encarecido un 31%.

Dependencia del petróleo en España

Sectores clave como el transporte, la industria y la calefacción siguen dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles.

Según los últimos datos del Ministerio de Transición Ecológica, el 45,8% del consumo de energía primaria en España provino de productos petrolíferos. El gas natural representó un 21,9%, mientras que las energías renovables alcanzaron un 17,5%. La energía nuclear aportó un 12,9% y el carbón, aunque en menor medida, siguió presente con un 2,5%.

En 2019, el consumo de energía primaria en España mostraba una menor dependencia del petróleo (44,6%), pero el uso de gas natural era mayor (24,5%). Las energías renovables sí experimentaron un notable crecimiento (entonces representaban un 13,9%). Mientras, la energía nuclear se ha mantenido relativamente estable y el consumo de carbón se ha reducido drásticamente.